16 de diciembre de 2017    
Santa Adela, Adelaida o Alicia    
Dios habla
“La oración solitaria( a solas) es aveces ardua; pero no olvidemos que existe la belleza de la oración común. Cuando la oración se expresa con palabras simples, con himnos y cantos, llega a tocar el fondo del alma. El que sigue los pasos de Cristo, permanece al mismo tiempo junto a Dios y a los demás. La oración es una fuerza serena que trabaja al ser humano, le remueve y no le deja adormecerse ante el mal, ni ante las rupturas que tantos padecen. De la oración se sacan las energías indispensables de compasión”. ( Carta de Taizé, 1999-2001, Milán)

En el margen de esta carta dice el hermano Roger: Si nuestra oración experimenta como un vacío, dejemos que Dios nos hable. Recordemos estas palabras escritas por san Agustín, en el siglo IV: ''Hay una voz del corazón y un lenguaje del corazón...Esta voz interior es nuestra oración cuando nuestros labios permanecen cerrados y nuestra alma está abierta ante Dios. Nosotros nos callamos y nuestro corazón habla; no a los oídos de las personas, sino a Dios. Ten por seguro que Dios sabrá escucharte".

En nuestro hogar es posible acondicionar para la oración el rincón de una habitación, aunque sea pequeño, colocando con gusto un icono y una vela. Algunos escuchan música, en el caso de que no pueden cantar ellos mismos.

-¿Por qué un enfermo, una persona mayor, se apesadumbraría diciendo:'' Yo no hago nada por los demás".-¿Habrán olvidado que su oración es acogida por Dios y que va a encontrar una respuesta inesperada?".

Una de las cosas que más llama la atención en Taizé y en los Encuentros Europeos de jóvenes es contemplar con admiración la multitud de jóvenes orando y cantando. Es tal su belleza que muchas veces se estremece de gozo el alma.

Muchos poco afortunados consideran la oración como algo pasivo y poco rentable para la humanidad. Y, sin embargo, sin esta fuerza serena es difícil que el ser humano alcance su plenitud, su equilibrio.

Hay quien va a yoga o meditación trascendental. Son medios buenos. No cabe duda. Pero la oración trabaja tu persona en todas sus dimensiones. Es como una aguja que te pincha y que hace que trabajes por los demás. Quien hace oración cuenta con el poder de compadecerse de las flaquezas que ve a su derredor. Nada más y nada menos. Si no andas bien, -¿ no será porque te falta la oración?

-¿Haces oración en casa con los tuyos o solo?

-¿Tienes un pequeño lugar para hacerla?

- Junto a la dueña de casa ( la TV), -¿por qué no colocas alguna imagen o vela que te recuerde al final y al comienzo del día que eres alguien que empieza el día con sentido?