20 de febrero de 2018    
Santa Francisca Javier Cabrini    
Nostalgia del pasado
Cada amanecer, si pudiéramos acoger el nuevo día como el comienzo de una nueva vida...”El que avanza hacia Dios va de comienzo en comienzo. -¿Lo sabes? Dios ha puesto nuestro pasado en el corazón de Cristo, y se ocupa de nuestro futuro...Si en vuestras vidas hay sacudidas e incluso rupturas, el Resucitado está ahí. El podría decirnos:” Cuando te encuentras en lo más hondo de la prueba, permanezco bajo tu desesperación. Recuerda también que estoy en lo profundo de la luminosa esperanza ( Carta de Taizé,” De comienzo en comienzo”, Munich, 1994)

Te has levantado alegre de tu cama. Has lanzado ante el espejo un grito:¡ Vivo! ¡Estreno un nuevo día!

Eso es cada amanecer, amigo: un comienzo de vida orientada por la fuerza de la ilusión y no una sarta de quejas por lo que tienes que hacer. Sí, siempre lo dices: hacer, hacer, hacer. -¿ Y tú ser? -¿ Lo dejas abandonado?

Has empezado un nuevo día y vas hacia Dios. Cualquiera que tiene esta dimensión de su existencia, camina por las sendas de la novedad. La rutina no puede asentarse en él.

-¿Te quejas de tu pasado, de tus amigos muertos, de tus familiares?... Ponlo todo en manos de Cristo, en su mismo corazón. El se ocupa de tus cosas y sobre todo de tu persona.

Si te has levantado triste, piensa que Dios está en tu tristeza. Si te has levantado desilusionado, piensa que Cristo es la ilusión suprema de tu vida y se abre ante ti como una luminosa esperanza.

Sí, amigo, sí. Quien vive en la realidad de Dios , tiene la ventaja de estar sereno y en paz consigo mismo.

No sé cómo te amargas la vida siendo tan atractiva/o y brillante. Es un absurdo. A veces vives en la bobada de tu propia inconsciencia. No te das cuenta. Pero la persona viva de Jesús está a tu lado. Inseparable de ti.

Dice el hermano Roger al margen esta carta: Si Jesús no hubiera vivido entre nosotros, Dios nos podría parecer lejano, inalcanzable. Pero, por su nacimiento y su vida en la tierra, Jesús dejó transparentar quién es Dios. Dios ha confiado en los humanos hasta el punto de esperar que ellos le reconocieran en un recién nacido y un crucificado.

Si Cristo no hubiera resucitado, hoy no estaría presente junto a nosotros. Le recordaríamos como uno de los personajes relevantes de la historia de la humanidad. Pero no sería posible relacionarnos con él en la oración.

Cristo no nos espera solamente en la luz, en la paz, en la alegría. También está presente en la pena de quien busca una salida a tientas. Puede haber momentos de oscuridad, pero la oscuridad no es la tiniebla, no es la noche total. La luz de Cristo penetra en ella.

Espero que poco a poco vayas cambiando tu idea de Dios.¡ Animo!

-¿Con qué ánimos te levantas?

-¿Tienes la idea de estar estrenando un nuevo día?

-¿Te alienta la idea de que Dios está contigo?