27 de mayo de 2017    
San Agustín de Cantorbery    
Te cuesta el perdón
Lo que es verdad para una persona lo es también para el misterio de comunión que es el Cuerpo de Cristo Resucitado, su Iglesia. Cuando la Iglesia acoge con alegría e infinita sencillez, incluso con muy pocos medios, abre de par en par las puertas de la misericordia y la consolación. Y llega a ser lo que ella es en lo más transparente de sí misma: fuente de reconciliación, luz de un amor ( Carta de Taizé, Stuttgart 1997: De la duda a la claridad de una comunión)

El hermano Roger, en palabras al margen de su carta, afirma: Desde la sencillez de la fe podemos comprender que Cristo, el Resucitado, es ante todo comunión...El no ha venido al mundo para crear una nueva religión; no criticó las religiones sino que vino para ofrecer a todos ese misterio de una comunión de amor en su Cuerpo, su Iglesia.

Hoy en día, más de lo que podemos imaginar, son numerosos los jóvenes que rezan y aspiran a una comunión con Cristo y con el espíritu Santo. Sin embargo, nos seguimos preguntando: "-¿Por qué, en extensas regiones del mundo, son tantos los jóvenes que no van a rezar en las Iglesias?"

En la mitad del siglo XX vivió un hombre llamado Juan, que nació en una familia humilde de campesinos del norte de Italia. Este hombre anciano, Juan XXIII, cuando anunció el Concilio Vaticano II( 1959) y habló de la reconciliación entre los cristianos, pronunció unas palabras muy claras:<< No buscaremos quién tuvo la razón y quién se equivocó, diremos solamente: ¡ Reconciliémonos!"

En aquella época vivía en Constantinopla otro santo testigo de Cristo, el patriarca Atenágoras. Después de visitarle, en el momento de separarnos, el patriarca se paró al lado de la puerta y, haciendo el gesto de la elevación del cáliz en la Eucaristía, dijo estas últimas palabras:<< La copa y la fracción del pan, no hay otra solución, recordadlo!".

Te invito a que dejes una semana libre en tu vida para irte a respirar este aire fresco del ecumenismo o unidad de las Iglesias. Allí, ante aquellos hermosos parajes y en una clima de acogida, fraternidad y oración común, notarás que no hay diferencia entre católicos, protestantes u ortodoxos.

En la misma comunidad viven hermanos de diferentes confesiones cristianas. No se hacen problema. Es Cristo quien los une para prestar a la Iglesia, la continuidad de Cristo entre nosotros, un servicio de unidad entre todas las iglesias.

No eches en saco roto esta invitación. Vendrás más fortalecido en tu fe y en el respeto a otras confesiones.

Que se te quite ya de tu cabeza la falsa idea que tienes de la Iglesia. Piensa las palabras del bueno y anciano hermano Roger: << La iglesia es fuente de reconciliación, luz de un amor".

-¿Qué más puedes pedir? Olvida las críticas y tópicos españoles contra ella. Parece mentira que en una nación de mayoría cristiana, sea la que tiene más anticlericalismo trasnochado.

-¿Qué haces por la unidad de las Iglesias?

-¿Amas y hablas bien y con conocimiento de la Iglesia?

-¿Haces caso a las manipulaciones que hace la prensa española de la Iglesia?