20 de agosto de 2017    
San Bernardo    
Falta de seguridad
“Cristo conoce nuestro combate para permanecer fieles. Nos dice una y otra vez:"¡Abandónate! ¡Confíame tus temores!" ( Carta de Taizé, 1999-2001, Milán, 1999).

Una de las constantes que se observa en la sociedad actual es la falta de seguridad. Mucha gente está atemorizada por mil razones. La mayoría no provienen del exterior, sino de su propia interioridad.

Algunas o muchas personas han dejado de luchar porque no le encuentran sentido a su vida. Sus rostros son un poema de dolor y de preocupación. Da pena verles pasear por las calles como sonámbulos.

A todas estas personas y a ti mismo, el Señor les repite las palabras de aliento que ha escrito el hermano Roger, leyendo el Evangelio en clave actual.

Cristo conoce nuestros desvelos en la lucha por mantenernos fieles a su verdad y a su influencia salvadora en nuestras vidas.

-¿Qué te suele ocurrir? Sencillamente que confías mucho más en tus posibilidades que en las de Dios. Y así marchas: cabizbajo, sin capacidad de ilusión y hundido en tu mundo interior como barca a la deriva en medio del océano turbulento de la sociedad en la que vives.

-¿Has hecho alguna vez la experiencia de abandonarte a Jesús? Hazla. Ya verás cómo te impulsa a salir de ti mismo, ya notarás cómo paulatinamente vas dejando de mirar tu propio ombligo para catapultarte hacia nuevos mundos ideales que dan consistencia a tu persona. Abandonarse a Dios no es dejar las cosas a él para que te resuelva todos tus problemas. No, ni mucho menos. Abandonarse a Dios es dejar que sea él quien construya tu vida siguiendo sus impulsos de creatividad y fascinación ante este mundo.

Deja aparte tus temores. Sí, de verdad. Confía plenamente en la fuerza transformadora de Dios en tu vida. No veas a Dios como los antiguos levitas o practicantes del Antiguo Testamento. El es amor y alegría. Lo que te ocurre es que te falta la fe total y absoluta en él. Tan sólo recurres a Dios cuando estás enfermo o cuando los negocios no te van bien.

-¿ Cuándo vas a dejar de ser antiguo para convertirte en un ser nuevo a la luz atrayente de Dios? Dime, -¿cuándo?.

Carlos I de Habsburgo, emperador austro- húngaro, solía repetir: “ Puede ser un héroe tanto el que triunfa como el que sucumbe , pero jamás el que abandona el combate”.

O piensa estas otras palabras de Waldo R. Emerson, ensayista y poeta estadounidense:” Abandonar puede tener justificación; abandonarse, jamás”.

-¿Te has abandonado a tus caprichos?

-¿Sigues combatiendo incluso en las dificultades?

-¿Vives en el amor a Dios o en su temor?