19 de febrero de 2017    
San Gaspar de Búfalo    
Sal de tu oscuridad
En las generaciones jóvenes, hay quienes se mantienen alejados de esta comunión que es la Iglesia. Y surge la pregunta: -¿son también ellos víctimas de rupturas antiguas o recientes? -¿Acaso la urgencia de hoy no es reconciliarse por amor? Y cuando es Cristo quien llama,-¿ quién puede negarse?-¿ Quién puede olvidar su palabra: sin demora, y reconcíliate? -¿ Tendremos la suficiente grandeza de corazón, la imaginación abierta y el amor ardiente para entrar en este camino del Evangelio: sin un día de retraso, vivir reconciliados? ( Carta de Taizé, París, 1995)

Que haya gente mayor que se detiene en el pasado con nostalgia, está mal. Pero si esto lo haces tú, -¿ a dónde vas a parar? La urgencia del Evangelio es que busques y logres la reconciliación contigo mismo, con los otros y con Dios. Aprovecha el pasado en lo mejor que tenga en sí mismo.

Si ves a personas de otra confesión distinta de la tuya,-¿ por qué atacarles diciéndoles que sólo tú estás en la verdad?

Eres, sin darte cuenta, un intransigente, un intolerante en el tercer milenio. Muchas veces te has apartado de la Iglesia por errores que cometió hace siglos. A menudo sacas en tus conversaciones la Inquisición, Galileo Galilei... Eso ya lo ha reconciliado la Iglesia. Ha sabido reconocer su culpa. Aunque fueran otros tiempos, hoy, fíjate bien, hoy la Iglesia- con todo el boato que dices que tiene -, ya lo ha hecho públicamente. -¿ Qué más le puedes pedir?

-¿No es hermoso ver cada semana del año y al final y principios del nuevo a miles de jóvenes que en Taizé buscan la reconciliación? Ellos y ellas son la primavera de la Iglesia. Y erre que erre, tú te mantienes en el frío invierno de la separación y de la intransigencia.

Dice el hermano Roger al margen de su carta: “ -¿Desaparecerá la esperanza de una reconciliación entre los cristianos como la ola que recae? Quizás, pero -¿ acaso Dios no abre siempre nuevos caminos? La reconciliación nace de dentro, del corazón de cada uno, de su propia vida. La vocación ecuménica de los bautizados supone ante todo ser creadores de una reconciliación que se concreta todos los días, cerca y lejos. Vivida en su propia persona, la reconciliación adquiere una credibilidad y puede desencadenar una reconciliación de amor que es la Iglesia. Lo que importa es vivir reconciliados. Los textos vendrán después. Dedicar excesivas energías a los textos,-¿ no acaba por alejarnos de la realización concreta de la llamada del Evangelio sin tardanza, reconciliarse?

-¿Eres duro en reconciliarte?

-¿Abres caminos de reconciliación o los cierras?

-¿Tienes todavía prejuicios contra la Iglesia?