28 de marzo de 2017    
San Enrique    


La historia de nuestra Congregación hay que situarla en un pueblecito del norte de Italia llamado Becchi.

Digamos que nuestra historia empezó con un sueño de Don Bosco a la edad de nueve años. O, si se quiere, podríamos fijar el origen de nuestra Sociedad en un inesperado encuentro, cara a cara, con un asustado pilluelo de la calle, en la sacristía de una iglesia, un ocho de diciembre de 1841.

Con todo, estos hechos históricos difícilmente pueden explicar nuestra existencia como una "familia" de unos 402.500 miembros extendidas por el mundo entero, al servicio de los jóvenes.

Con sentimientos de humilde gratitud, creemos que la Sociedad de San Francisco de Sales no es sólo fruto de una idea humana, sino de la iniciativa de Dios.

Const. SDB, 1

El Señor nos ha dado a Don Bosco como padre y maestro.

Lo estudiamos e imitamos admirando en él una espléndida armonía entre naturaleza y gracia. Profundamente humano y rico en las virtudes de su pueblo, estaba abierto a las realidades terrenas; profundamente hombre de Dios y lleno de los dones del Espíritu Santo, vivía como si viera al Invisible!

Ambos aspectos se fusionaron en un proyecto de vida fuertemente unitario: el servicio a los jóvenes. Lo realizó con firmeza y constancia, entre obstáculos y fatigas, con la sensibilidad de un corazón generoso: No dio un paso, ni pronunció palabra, ni acometió empresa que no tuviera por objeto la salvación de la juventud. Lo único que realmente le interesó fueron las almas.(Miguel Rua)(Const. Art. 21)