25 de abril de 2017    
San Marcos    
Santa María Domenica Mazzarello

Maín, como se le llamaba familiarmente, nació el 9 de mayo de 1837 en un pueblecito de Italia llamado Mornese, y desde muy pequeña demostró ser una persona que amó la vida hasta el fondo. Se sintió amada por Dios y quiso proclamarlo a todo el pueblo. Estaba atenta a todo lo que ocurría en su propio entorno y se entregaba a ayudar a todos los que lo necesitaban.

Era alegre, sencilla, amable y fuerte a la vez, entusiasta y muy trabajadora. Además de ayudar a su madre en las tareas de casa y en el cuidado de sus hermanos, trabajó desde muy pequeña con su padre en la viña y… ayudaba a otras familias, era catequista y organizaba grupos festivos con las niñas y chicas de su pueblo.

¿De dónde le brotaba a Maín ese dinamismo que contagiaba a muchos? ¿De dónde esa ilusión por la vida, la belleza, la armonía...? ¿Cuál era el secreto de su alegría, de su generosidad...?. La razón era la amistad con Jesús, que ella cuidaba con tanto cariño a lo largo del día y en las tareas cotidianas. Madrugaba, dejaba preparado en casa todo lo que se necesitaba para el trabajo del día, y se dirigía a la Iglesia del pueblo para celebrar la Eucaristía. Cuando volvía, se iba a los viñedos para emprender las tareas agotadoras de la jornada campesina. Tanto desde la ventana de su casa (desde donde podía ver la torre de la iglesia) como desde el campo ella procuraba estar unida a Jesús y dialogar con él.

Según se hacía mayor iba descubriendo que los regalos recibidos del Señor no se los podía guardar para sí. Por eso, con apenas 15 años se consagra a Dios… La entrega de Maín y de sus amigas es constatada con gran admiración por el párroco de su pueblo, don Pestarino que pronto descubre la acción de Dios en cada una. Por ello las reúne fundando una asociación juvenil que se llamó "María Inmaculada". Él mismo las orienta, forma, confiesa y las defiende contra los que quieren destruir su obra de apostolado. Maín aprendió aquí a conocer y a querer más a la Virgen, hasta que se convirtió para ella en un modelo.

Cuando tenía 23 años, hubo una grave epidemia de tifus en su pueblo y ella, después de haber ayudado intensamente a sus familiares enfermos, contrajo la enfermedad. Nunca más volvió a ser la misma de antes; Maín vivió una auténtica noche del espíritu, en la que se le descubre su auténtica vocación: Camino de Borgoalto tiene una visión reveladora: un grupo de niñas y jóvenes le gritan pidiendo ayuda… y escucha a la Virgen que le dice: “A ti te las confío”. La luz vence a las tinieblas y… a ellas quiere comunicarles el secreto de la felicidad: el amor que Dios tiene a cada ser humano. Pero, ¿cómo hacerlo si ya no tiene fuerzas? … Las reunirá en un taller de costura y les enseñará que cada puntada es un acto de amor a Dios, cada gesto, cada palabra...,

D. Pestarino, el párroco de Mornés, comunica a D. Bosco la existencia de este grupo, y le cuenta cómo ellas hacen con las niñas y jóvenes de Mornese lo mismo que él y sus salesianos con los niños y jóvenes en Turín. Ninguno, ni Maín, ni don Bosco, sabe de la existencia del otro hasta el momento. Sin embargo, Dios ya estaba preparando el terreno para la construcción de nuestro Instituto de Hijas de María Auxiliadora, que nace el 5 de agosto de 1872, en Mornese, cuando María Mazzarello y otras diez jóvenes hacen su profesión religiosa donde reafirma su entrega total a la educación de las jóvenes.

María Mazzarello muere en Niza (Monferrato) religiosa como Hijas de María Auxiliadora el 14 de mayo de 1881 y es canonizada por Pio XII el 24 de junio de 1951.