7 de Septiembre de 2010    
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Los salesianos despiden a su nuevo regional

12/05/2008 | Miguel A. Moreno Nuño

José Miguel Núñez, exinspector salesiano, fue homenajeado en el marco de la Fiesta Inspectorial, celebrada el sábado 10 en Morón de la Frontera

Córdoba, 11 de mayo de 2008. Con una palabra, “gracias”, podría quedar resumida la Fiesta Inspectorial que los salesianos celebraron en la jornada de ayer, sábado 10 de mayo, en la Casa salesiana de Morón de la Frontera (Sevilla).

Efectivamente, los reiterados momentos de acción de gracias que se sucedieron a lo largo de la mañana iban todos enfocados en una misma dirección. En primer lugar, José Miguel Núñez centró buena parte de su homilía en su personal acción de gracias a Dios y a los hermanos de la Inspectoría por todo cuanto ha recibido en estos años. Reconocía el inspector cesante que “me he sentido a la intemperie” en más de una ocasión a lo largo de este último mes, pero que el recuerdo y el apoyo de los hermanos y de los jóvenes del sur de España le han confortado. Así, también hizo notar que sus primeras palabras recién elegido Regional para Europa Oeste por la asamblea capitular, fueron dedicadas a esta Inspectoría.

Tras la presentación de la exposición sobre los mártires salesianos de la persecución religiosa del siglo XX, y el tiempo de que se dispuso para poder contemplarla, siguieron las palabras de agradecimiento, en esta ocasión devueltas a Pepe Núñez por parte, ante todo, de los jóvenes: Carlos, joven animador de Alcalá de Guadaira, puso voz a la voz de los miles de muchachos que tienen tanto que agradecer a los múltiples servicios que el nuevo Regional ha prestado hasta ahora, a nivel local e inspectorial. También se oyó en el salón de actos la palabra de los distintos organismos inspectoriales, a través de Ignacio Vázquez; de la Familia Salesiana, en boca de José Javier García-Carpintero; de las Hijas de María Auxiliadora, en la persona de su inspectora, sor Chari García; y de los propios salesianos, por el vicario inspectorial, Francisco Ruiz. En nombre de todos, al final, Obdulia Susín hizo entrega de un regalo “que no servirá sólo para adornar en una estantería, sino también para ayudarte en el abundante trabajo que te espera”: un ordenador portátil.

La foto de gran grupo, la comida de fraternidad en los pórticos del colegio –regada con abundantes caldos que intentaban paliar el mucho frío que se levantó– y la sencilla velada a cargo de los jóvenes salesianos en formación inicial pusieron fin a una jornada de fraternidad y agradecimiento sincero. La última mirada, como siempre, a la Auxiliadora, con el canto del Salve Regina, antes de coger los coches, cada cual a su tarea en este mes de mayo, intenso de iniciativas apostólicas.

http://www.salesianos-sevilla.com