20 de agosto de 2017    
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La historia de Suntia en Sierra Leona, ´Don Bosco me ha salvado´

14/02/2017 | ANS

Adolescentes y jóvenes de todo el mundo viven situaciones extremas en sus vidas. Eso cambia cuando conocen a Don Bosco y a sus Salesianos.

Suntia es una muchacha que vive en la “casa de acogida para muchachas” de la Obra Salesiana Don Bosco Fambul en Freetown. Se puso en contacto con los salesianos cuando estaba pasando por un momento difícil con su padre. “En ese momento yo estaba de vendedora ambulante y pedía limosna para pagar el alquiler y tener que comer. Mi padre abusaba sexualmente de mí”. Esta es la historia de sufrimiento y el renacimiento de Suntia:

"Fue una experiencia inimaginable para mí. Estos abusos se realizaban casi a diario. Yo salía por la mañana para vender y volvía a casa muy tarde por la noche. Si no vendía mucho, mi padre me golpeaba y me insultaba. Esta situación se prolongó durante bastante tiempo, disgustada, triste e impotente, pensé que si quería dejar este modo de vida, tenía una única solución: reportar el asunto a la policía. Fue allí donde me indicaron la Obra Don Bosco Fambul.

Llegué allí con un corazón roto y traumatizada. Pero mi vida tenía que cambiar. En la Obra Don Bosco podía jugar y descansar, y por primera vez en mi vida me sentí protegida. Me dieron ropa y buen trato. Las trabajadoras sociales eran como madres para mí, hablábamos mucho. Hicimos muchas sesiones de terapia que me han ayudado. Podía leer libros, usar las instalaciones recreativas y participar en algunas excursiones, y todo esto me permitió conocer un mundo diferente, con diferentes colores y nuevos significados.

Pasé más de un año en la casa de las muchachas. Mi madre, que se supone que vendría en mi ayuda, me rechazó. Los salesianos han tratado de reunirme con mi familia en Nigeria, pero no se tuvo resultados. Con el tiempo pude estudiar y aprobé los exámenes. Me matriculé en la escuela secundaria gracias al programa de becas "Hope +". Y mientras tanto proseguían las visitas de acompañamiento.

Con la ayuda de todas estas personas, he podido pasar el examen final con un resultado excelente y ahora estoy inscrita en el curso de Asistentes Sociales en la Universidad "Fourah Bay" de Sierra Leona.

Mi deseo es volver a Fambul una segunda vez. Esta vez, no como una beneficiaria, sino como una trabajadora social, para salvar la vida de otras chicas como yo y ser un punto de referencia para ellas".