22 de septiembre de 2017    
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Con los niños y jóvenes afectados por la guerra en Goma

08/08/2017 | ANS

Desastres naturales y sucesivas guerras obligaron a los misioneros Salesianos a dar respuesta a la sociedad en todos los ámbitos de su vida diaria.

Goma es una ciudad de la República Democrática del Congo que tiene alrededor de 160 000 habitantes, y es la capital de la provincia de Kivu del Norte. El Centro Don Bosco Ngangi comenzó su misión en 1988. Poco a poco las actividades educativas y recreativas fueron parte del proceso formativo, aunque los desastres naturales y las sucesivas guerras obligaron a los misioneros Salesianos a dar respuesta a la sociedad en todos los ámbitos de su vida diaria.

La ciudad fronteriza de Goma es tristemente célebre por haber sido escenario de terribles enfrentamientos durante las guerras del Congo (1998-2006) y ese interminable conflicto étnico entre hutus y tutsis, con el coltán por medio, acrónimo de columbita-tantalita, un oro negro que sirve para fabricar móviles, ordenadores y videojuegos.

Sin duda, Goma es una de las zonas del país más afectadas por guerras cuyo resultado ha sido el desplazamiento de la población. La inseguridad afecta a la vida de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, muchos de ellos en situación de calle, y que sufren desnutrición y enfermedades que siguen amenazando sus vidas y las de sus familias.

Los Salesianos tienen como objetivo contribuir al desarrollo de las niñas, niños y jóvenes refugiados de Goma, a través del acceso a la educación y a la formación, con el fin de aumentar su calidad de vida y apoyándolos en el proceso de reinserción social y económica para contribuir a la lucha contra la pobreza en el norte de la República Democrática del Congo.

Los salesianos ofrecen en el lugar un sinfín de actividades que ayudan como: educación y formación profesional, atención a los niños abandonados, niños de la calle, reunificación familiar, clínica médica para niños desnutridos, programa de vivienda con becas de apoyo para los niños que estudian fuera de la escuela, microcréditos para las madres en dificultad, actividades de divulgación, juegos y entretenimiento.

Los proyectos educativos en favor de los menores y jóvenes que han sufrido la guerra y lo han perdido todo, es un aporte salesiano para el desarrollo de los pueblos.