27 de julio de 2017    
San Pantaleon    
noticia_destacada
foto_noticia_dos foto_noticia_dos
+texto -texto enviar imprimir
Me siento realmente como en casa

16/03/2010 | Diego del Río

Pedro Pablo Carreras Reyes es un salesiano chileno, natural de la ciudad de Linares, ubicada a 300 kilómetros al sur de Santiago de Chile. Desde hace cerca de un mes forma parte de la comunidad formativa del posnoviciado en Burgos, ciudad en la que realizará unos estudios universitarios durante aproximadamente tres años.

Tiene 31 años, es salesiano desde hace 12 y sacerdote desde hace unos cinco meses. Su madre se llama Violanda y su padre, como su hermano, se llama José Miguel. Hemos querido hacerle una entrevista para darlo a conocer a la España salesiana.

1. ¿Cómo has llegado hasta España? ¿Qué te traído hasta aquí?

Pues la Providencia y el voto de obediencia. El año pasado, en julio, mi Inspector me comunicaba que había una petición desde España para colaborar en la formación y, al mismo tiempo, continuar algún estudio de especialización. Luego me preguntó si estaba dispuesto a viajar a acá y yo acepté gustosamente. Grosso modo, ese ha sido el motivo de mi venida hasta la Madre Patria.

2. Háblanos de Chile. Si tuvieras que describir brevemente tu país, ¿qué nos dirías?

Mi país es una larga y angosta franja de tierra ubicada entre el Océano Pacífico y la cordillera de los Andes. Los 16 millones de habitantes nos distribuimos a lo largo de la variada y rica geografía de 4300 kilómetros.

Vivimos mayoritariamente de la minería, la agricultura, la pesca, la industria y los servicios. Nuestras tradiciones son una mezcla entre lo mapuche y las costumbres españolas: nuestro baile nacional es la cueca y nuestras comidas típicas son la empanada, la cazuela y el pastel de choclo.

3. ¿Puedes hacernos un resumen de la presencia salesiana en Chile?

Estamos presentes en Chile desde el año 1887. Actualmente somos 171 salesianos consagrados con presencia en todo el territorio nacional. Nuestro servicio educativo-pastoral lo realizamos a través de escuelas, centros de formación técnica, parroquias, la universidad y, desde el año 1998, la Fundación Programa Don Bosco, que nace como respuesta para los niños y jóvenes que viven en situación de marginalidad y pobreza. Ahora mismo cuenta con 11 centros educativos y atiende en forma directa unas 900 personas.

4. Y tú, ¿cómo te hiciste salesiano? ¿A qué o quién debes tu vocación y como fue tu proceso?

Es una historia larga, pero trataré de sintetizarla en breves palabras. El Señor me ha llamado a través del testimonio de aquellos salesianos que estaban presentes en el colegio donde estudié. Hice la secundaria en colegio salesiano de Linares, en donde sentí muy cercana la presencia de los sacerdotes y hermanos coadjutores que estaban en ese lugar, realmente se vivía un clima de mucha familiaridad.

Un día, compartiendo con uno de los asistentes, éste me hizo la propuesta vocacional y, de ahí en adelante, comencé a participar en jornadas vocacionales, a conocer un poco más en profundidad de qué se trataba la vida salesiana y, bueno, ahora estoy acá.

5. ¿Cuál es tu experiencia en este primer mes en España?

Estos primeros días han sido de adaptación, tanto a nivel biológico: el cambio de horario, las comidas y el intenso frío burgalés. Y, a nivel psicológico, especialmente superar la nostalgia por mi familia, por mi país, etc. Pero en todo este proceso me he sentido muy acompañado y acogido por mi nueva comunidad, aquí los hermanos me han recibido muy bien: a estas alturas puedo decir que se me siento realmente como en casa.

6. ¿Qué esperas de estos años aquí, entre nosotros?

Pues espero mucho. Estar en este continente, en la Madre Patria, como nosotros llamamos a España en Chile. Creo que será una linda oportunidad para aprender de la basta experiencia que tienen acá, tanto en la vida salesiana como a nivel de país, pues nosotros en Chile vamos siguiendo los pasos de Europa. Esto significa que lo que ustedes están viviendo aquí muy pronto será una realidad en mi país. Espero, por tanto, ver cuáles son las necesidades que se van produciendo en este nuevo contexto y las respuestas que el cristianismo está dando a ellas.

7. ¿Y, concretamente, qué crees que puedes aportar como persona, salesiano y sacerdote?

Espero aportar lo que se nos está pidiendo como vida religiosa para el siglo XXI. Lo que se nos pide no es tanto el discurso, hablar bien, montar grandes edificaciones discursivas, sino dar testimonio con nuestras vidas de lo que somos. En mi caso puedo decir con toda honestidad que Cristo está llenando mi vida, le está dando sentido.

Y, frente a este mundo que se nos presenta, un mundo que va a una velocidad tan rápida, en donde la gente no sabe a dónde ir y está como perdida, sin direcciones claras, quiero mostrar a Cristo como un horizonte seguro hacia donde ir, donde encontrarle un sentido verdadero a la vida.

8. ¿Algún mensaje para los jóvenes de España que puedan leer esta entrevista?

El mensaje que puedo transmitir, humildemente, es mi propia experiencia, la experiencia que yo he hecho de Cristo, cuya persona y mensaje en Chile tiene mucha fuerza, cautiva a muchos jóvenes y entre esos estoy yo.

Ahora que estamos cerca del acontecimiento más grande para nosotros los cristianos: la muerte y Resurrección de Jesucristo, les animo a acercarse a él, Jesús les está esperando para tenderles una mano, para llevarles al sentido pleno de vuestras vidas.

Cristo nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, a encontrar nuestra misión, a comprender el sentido de nuestra vida en este mundo. Finalmente, les comparto una de las certezas arraigadas en mi vida: la persona humana será tal, en la medida en que se relacione con los otros. Es ahí donde crecemos. Queridos jóvenes Cristo es la persona más verdadera y les aseguro que de ese encuentro con él definitivamente saldrán siendo mejores personas.